domingo, octubre 30, 2005

Crítica de Cine: La Novia Cadáver


La última peli de Tim Burton está muy bien.

Cuántas veces habré escrito esto… La única excepción sería El Planeta de los Simios, aunque lo mío será algún tipo de enfermedad, porque hasta esa se me hizo la mar de entretenida, aún sin estar muy bien.

Pero en fin, a lo que iba. La última peli de Tim Burton sigue la tónica de la gran mayoría. Imaginación visual desbordante, humor negro a raudales, buena banda sonora, minutos que pasan volando.

La historia se centra en un malentendido, como todas las buenas historias, supongo. Un joven taciturno de ascendencia burguesa, comprometido por obligación con la hija de una familia de la más rancia nobleza, contrae matrimonio de forma casual nada más y nada menos que con un cadáver. Pero el joven resulta que se había enamorado de su prometida, en una de esas ironías del destino. A partir de ahí se desarrolla la historia de una búsqueda, el héroe tratando de huir de lo que parece inevitable para buscar una quimera que se oculta en un lugar de pesadilla. Porque, en el mundo de Burton, la tierra de los vivos es un mundo de muertos, donde la gente vive y trabaja siguiendo el ritmo acompasado de un reloj, las sonrisas no existen y las convenciones sociales ahogan el arte. En cambio la tierra de los muertos es un lugar colorista, festivo, plagado de seres extraños pero aparentemente felices. Así la historia de nuestro héroe es como un reflejo invertido de la búsqueda de Orfeo en un infierno particular, que resulta ser el mundo real, normal, anodino.

En fin, si la historia ya es surrealista, los detalles es lo que la hacen grande, desde la fotografía que diferencia los dos mundos de forma sutil pero a la vez contundente, hasta los personajes secundarios, como ese gusano que habita en la novia cadáver, imitación macabra de Pepito Grillo. Y bueno, no os quiero destripar detalles de la película, sólo recomendar que la vayáis a ver.

viernes, octubre 28, 2005

Cosas.

Muy buenas tardes.

El Mercader de Venecia
en versión cine ni fu ni fa: actores bien, dirección horrible, escenas que se alargan como un chicle, lo poco que se podían cargar de un guión de Shakespeare se lo han cargado. Aún así no deja de entretener.

Las aventuras de Kavalier y Klein (novela, Michael Chabon) bien. Le dieron un Pullitzer y todo, qué voy a decir… Si os atrae el mundo de la historieta o el del Nueva York años 40 os gustará.

Canción de Fuego y Hielo (los 3 libros publicados aquí) muy bien. Novela río apoteósica. Política medieval, fantasía, culebrón y una cantidad totalmente desproporcionada de páginas. Y faltan aún 3 libros… Engancha, engancha. De mala manera. Malditas fechas de publicación, el mundo no es justo.

Hala, hasta aquí las reseñas. Pasa que cuando se me acumulan unas cuantas me da palo actualizar el blog y se convierte todo en una especie de serpiente que se muerde la cola. Y aunque mole la idea de mi ego devorándome a mi mismo tampoco es para eso, que ya hay bastante gente interesada en devorarme por ahí.

Por lo pronto estoy leyendo Elemental Querido Chaplin de Rafa Marín y mañana me voy a ver la nueva de Tim Burton. Si me apetece reseñarlas pues aquí las pondré, aunque me están entrando ganas de escribir algo de ficción...

jueves, octubre 13, 2005

La informática y yo

Primero me saltó la tarjeta gráfica.
Después se me fastidió la pantalla.
Ahora no me dejan editar lo que he escrito…
…porque según blogger, mi página no existe….
…aunque pueda escribir en ella…
…aunque puedas leer lo que escribo.

Edito este post para decir que el único que no me deja editar es el anterior. Y luego dirán que lo de cancelarle series a Whedon no es una conspiración...

miércoles, octubre 12, 2005

Crítica de Cine: Serenity

El otro día pasé por el festival de Sitges a ver Serenity, de Joss Whedon. Muchos de vosotros no sabréis quien es Joss Whedon. Otros arrugareis la nariz en gesto de disgusto cuando os digo que es el creador de la serie Buffy Cazavampiros. Pues bien, desarrugad la nariz –planchadla estampándola contra un cristal o algo-, porque el tipo en cuestión me parece uno de los creadores más inspirados de los últimos años. Es cierto que sus series tiran un poco para atrás cuando se encuentras casualmente dando vueltas por la programación, pero si haces un acto de fe y te tragas unos cuantos capítulos seguidos (benditos DVDs prestados, bendita tele por satélite) te das cuenta de que en el universo de Whedon no todo es lo que parece. El citado guionista/director es de los pocos que consigue mezclar géneros hoy en día, hacer evolucionar personajes reales en universos desquiciados. Por ejemplo, una vez aceptas las reglas del "Bufyverso", las acciones de los protagonistas que se mueven por esos decorados semicasposos de cartón piedra- recreación de calles de serie B, plagados de villanos con máscara- parecen de lo más lógicas. Así el ojo atento puede ver por encima de “los decorados cutres y la serie para adolescentes” y encontrarse con una fascinante mezcla de fantasía/terror/comedia/drama que hasta ha llegado a flirtear con el género musical.

Ok, tras esta introducción melodramático-grandilocuente pasemos al caso de Serenity. Hará un par de años que a Joss Whedon le dio por crear Firefly una serie sobre naves espaciales pilotadas por cowboys que insultaban en mandarín, en la que los héroes luchaban a punta de revolver contra un senado totalitario y los personajes no eran unos mojigatos de caricatura. Evidentemente le cancelaron la serie a los 11 o 12 capítulos, aquí no ha llegado aun ni por satélite. Demasiado complicada, es mucho más creíble UPA, por decir algo (léase ironía, muchas series ambientadas “en la realidad” tienen unas tramas y unos personajes rarísimos e incomprensibles, comparados con los de Whedon). Pero, cosas de la vida, como el propio director y guionista explicó aún perplejo en la gala de inauguración del festival, a una productora se le cruzaron los cables y les pasó presupuesto para hacer una película. Y esa película es Serenity.

Y bendito cruce de cables. Hacía tiempo que no me lo pasaba tan bien con una peli de ciencia ficción. Entretenimiento sin demasiadas pretensiones pero muy bien narrado y con un guión casi redondo, sobre todo a nivel de diálogos. Interpretaciones sólidas de personajes creíbles. Un malo interesante. Unos buenos interesantes. Efectos especiales que no apestan a digital. En fin, me lo pasé mucho mejor que con las últimas de Star Wars, por decir algo. Un par de horas que me pasaron volando. De hecho me quedé con ganas de ver la dichosa serie cancelada…

No tengo ni idea de qué tal le va a ir en taquilla a esta película, pero yo desde luego espero con mucha curiosidad las próximas creaciones de ese ídolo de frikis norteamericano. Sobre todo los guiones, que es la faceta en la que más destaca, a mi parecer. Uy, en cuanto a guiones, además de las cosas “rarillas” citadas, también escribió Toy Story. Y mola decir que Toy Story mola, que está muy de moda eso de alabar las pelis de animación. Así que repetid todos conmigo: “Lo que hace Joss Whedon mola” ;)

martes, octubre 04, 2005

Post inspirado en un conocido.

A J le dijeron que se labrase un futuro.
Los padres de J eran gente de clase media, pudieron ayudarle dándole una azada y ropas de abrigo para el invierno. También le habían ayudado a aprender los idiomas de gran parte de los animales que moraban el mismo mundo.

J recuerda aún el primer día en que se puso a mirar los campos, pensando en cual sería idóneo para labrar. Había campos bonitos, estéticos, hierba verde posada sobre colinas moteadas por alguna planta silvestre. Otros le dijeron que aquellos campos no eran fértiles a largo plazo, no eran productivos. J no tenía ni idea de cómo era la tarea de labrador, así que se lo creyó. Así que J preguntó por cualquier campo productivo, preguntó sin importarle demasiado las advertencias, ni las vaguedades, ni el tono de la respuesta.

Tras un largo periodo de dudas, J se dispuso a labrar un campo que le había recomendado una serie de personas aparentemente respetables. Al llegar a los lindes del claro, delimitados por una verja que no le costó demasiado saltar, se encontró con un suelo pedregoso, color ceniza, no estaba muy convencido de cuales eran las posibilidades de labrar algo allí, con aquellas piedras, con aquel campo. La gente a su alrededor parecía, en cambio, muy convencida. J dejó caer su azada en aquel suelo gris, esperando ver como las piedras se desmenuzaban mágicamente, o algo por el estilo. No era el caso. Mirando a su alrededor vio como los demás aprendices de labrador estaban probando las tácticas más peregrinas para abrirse paso, aunque fuese sólo unos centímetros. Desde cavar día y noche con una cucharilla a solicitar la ayuda de maestros artesanos que confeccionaban herramientas especiales para cada piedra, pasando por cosas tan extrañas como arar con cartuchos de dinamita o imitar con precisión los movimientos de otros. J estuvo un tiempo rondando aquel campo, calibrando con su azada, desmenuzando alguna piedra… Definitivamente, aquello no era lo suyo.
J se fue a otro campo. No le esperaría un grato hoyo en aquel lugar, pero al menos no había perdido demasiado el tiempo.

Otro campo. ¿Y ahora cual? No dudaba en las posibilidades para la minería del emplazamiento anterior, pero no veía muy claro que su futuro como labrador se encontrase en algún lugar similar. Volvió a pensar en aquellas praderas del principio, tapizadas de verde y con una tierra que casi se podía desmenuzar con la mano. Pero no, seguro que si plantaba algo allí la primera riada se lo llevaba. Un poco a le desesperada encontró una planicie de tierra firme, dura como la piedra, pero al menos tierra. Allí tal vez creciese algo. La gente parecía más dispuesta a colaborar, entre unos cuantos empezaron a cavar un hoyo relativamente respetable, en busca de agua. Estuvieron mucho tiempo cavando, algunos se quedaron más arriba, otros más abajo. De vez en cuando se encontraban con un estrato de piedra caliza y había que hacer grandes esfuerzos para avanzar. En algún momento buena parte de ellos pensó que nunca llegarían abajo, aunque objetivamente podían escuchar el fluir de un caudal subterráneo. Cuanto más bajaban, más se extendían rumores de que en el fondo del todo había animales peligros, quizá incluso bestias mitológicas. Se decía que en otros pozos algunos maestros poceros se habían vuelto carnívoros y se estaban comiendo a los aprendices.

Finalmente, algunos de los compañeros de J encontraron el agua. Las reacciones que nuestro protagonista observó resultaron de lo más variopinto. Unos siguieron cavando, como unos posesos, por la mera inercia de seguir cavando. Otos se bebieron el líquido a largos tragos, subieron a la superficie y se quedaron allí tumbados. Alguno subió y cogió una azada.

J tardó bastante más en seguir. Cuando estaba a punto de llegar, uno de los maestros poceros le dijo que a partir de aquel mismo momento era necesario llevar casco. J contestó que sólo le quedaban un par de metros de túnel, no hacía falta. Le dijeron que sin casco no podía seguir. Esperó al dichoso casco. Más tarde, cuando ya estaba a solo un metro, le dijeron que el casco no estaba homologado. Que necesitaba uno con una luz de emergencia que se importaba desde Corea. J oía los pasos de sus amigos que subían y las azadas de los que bajaban. Otros como él se quejaban inútilmente al maestro pocero de mayor rango, pero aparentemente no había nada que hacer. Se quedaron allí sentados, casi al final del dichoso pozo, parecía que para una buena temporada. En algún momento de aquella espera J tuvo ganas de obligar al capataz a que se tragara todos sus dichosos cascos, uno por uno. Y cuando terminase ir a Corea y pedir más.

También durante la espera J recordó que aquel pozo era sólo para el agua. Luego habría que labrarse el dichoso futuro. Y después, lo que muchos habían olvidado, plantar algo que mereciese la pena.

domingo, octubre 02, 2005

Sobre cosas que van a la deriva

Señoras y señores:
En un alarde de vagancia sin precedentes me dispongo a explicar de forma breve, incluso lacónica, algunos de los acontecimientos reseñables que he tenido el gusto/disgusto/indiferencia de presenciar durante los últimos días. Bueno, tal vez haya precedentes, pero no vamos a ponernos a buscar, que no me apetece y para algo es esto un alarde de vagancia.

El Secreto de los Hermanos Grimm no está mal pero tampoco está bien. O tal vez las dos cosas. Me explico, empieza bien pero se hace larga. Buena imaginería visual, horrible pulso narrativo. Así que ni fu ni fa. O fu y fa simultáneamente, dependiendo de los gustos del personal. Por cierto, a ratos llegaba hasta a parecer un poco gore, sorprendente…

Los conciertos de la Mercè en el Forum no estuvieron mal. Pero tampoco bien. Vaya, ya me estoy repitiendo. Veamos… Mola el sitio. Los escenarios la mar de majos. Lástima que el Forum esté en el fin del mundo, aunque eso sea relativo, evidentemente. Lo que ya es un poco más lamentable es la manía de sólo poner máquina cuando se acaban los conciertos y lo de llamar a una serie de grupos que no se yo… En el escenario principal de todo, desde rock catalán hasta chicaqesecambiadeindumentariacadadiezsegundosmientrasbailaaerobic. En el otro raperos y cosas así. Y en el último música indie que me ha dejado con la sensación de que o el indie ya no me va y me he de dedicar a A/ el jazz B/ el rock de toa la vida C/ rascarme la oreja compuslsivamente, o que Cycle no son Radiohead… mmm, sospecho que es una mezcla de todo esto.

El Barça-Valencia (fui al campo) un muermazo de cuidado. El árbitro pitaba tanto que parecía un partido de balonmano. Y los equipos eran como los Globetrotters pero sin virguerías (ni jugaban práctico, ni lo hacían bonito).

El Estatut ese que han votado me importa un pimiento en líneas generales, aunque con algún apartado curioso como el de que uno pueda vivir en Cornellà, por ejemplo, sin saber una palabra de castellano. Deberían probarlo, en serio.

Ah, y tengo (bueno, no tengo, pero tendré) entradas para ver el preestreno de la peli de Joss Whedon en el festival de Sitges. Muchos no sabréis quien es Joss Whedon. A los que lo sepáis: ¡Chinchad Chinchad! O bueno, siendo más solidario: ¡Venid, venid!

Por último decir que me estoy leyendo un libro sobre las virtudes de hacer el vago. No recuerdo el título y no pienso levantarme para mirarlo. Voy haciendo progresos.

Y también por último (esta vez sí que es verdad, que este post empieza a parecer un concierto de “Els Pets”) cierro el soliloquio diciendo: No os apuntéis a la Universidad de Barcelona. Salvaos mientras podáis. Y, al paso que voy, esta frase será la primera de mi siguiente post…