jueves, febrero 23, 2006

Voolare, uooh...

Yupi.
Estoy descolgado del mundo, o algo así.
Lo que, si consideramos que el mundo es un asco, no debería estar del todo mal...
Aunque ahora tendré que tener los pies sobre otra cosa...
Mmmmmmmm... ¿Qué tal Júpiter?

lunes, febrero 13, 2006

Atentado contra aquel presente

Demonios de asfalto asaltaban nubes de papel mientras un sol escaldado exudaba rayos de albúmina.
Era el fin del mundo, pero las servilletas todavía no lo sabían.

Cantaba un vecino a lo lejos, y yo preparaba un huevo frito distraído por aquella imaginación flotante, perniciosa y perezosa de los sábados por la mañana, sólo que no era sábado por la mañana, era un domingo por la noche. Un domingo por la noche no de esos de cine y cerveza, era de los de sonrisa melancólica y cambios anímicos bruscos.

Miraba por la ventana y solamente veía un muro levantarse frente a mi casa, ventana solitaria asomando entre aquella plancha de cemento. Siempre me ha fascinado esa ventana, absurdamente ilegal pero que rompe la absurda monotonía de un edificio absurdamente alto y plano.

Era el momento de tomar una decisión, de escoger entre los viejos temas recurrentes de una vida cada vez más vieja y recurrente o los temas nuevos, de una vida todavía joven y aún capaz de deslumbrarse por los rayos de luna.

Maldijo el huevo frito cuando una miga de pan le perforó el abdomen, el alimento del mañana que cortaba la digestión del presente. Supongo que nunca ha habido elección, que para permanecer vivo hay que recortar el hoy para hacer un collage mañana. Que no hay que dejar que el alimento se enfríe, por buen aspecto que tenga el plato, que hay que metabolizar el aire, las proteínas, la vida.

Cada día es el fin del mundo. Cada día debe ser el fin del mundo. Pero aquel domingo por la noche, las servilletas todavía no lo sabían.

martes, febrero 07, 2006

Pequeño atasco...

Cuando las palabras se te atascan en la cabeza sientes como una especie de presión que no puedes describir…

…dado que no te salen las palabras…

…es un poco como la sensación de que por una cosa u otra se han guardado ideas, recuerdos del pasado, recuerdos del futuro, personas imaginarias e imágenes personales que, al acumularse de tal forma, con tal desorden ordenadamente asqueroso, no hay manera de sacarlas de tu cabeza…

…y sientes como tu cráneo se intenta amoldar a esa esquina de planteamiento que se guarda en el interior, que debería haber sido expresada hace tiempo, para pulir sus aristas y permitir que le diera el aire y dejase de ser un planteamiento anaerobio.

Odio esos periodos en que se acumulan las ideas y se oxidan y se llenan de herrumbre neuronal, tardo siempre unos días en superarlos. Si no fuese porque suena absurdamente peligroso me metería un plumero por la nariz…

Consejo de la semana (que no tiene nada que ver con el resto del texto): Durante los últimos 4 días he padecido 3 sermones de personas diferentes sobre 3 temas altamente subjetivos, las 3 opiniones dictadas como verdades absolutas y las 3 basadas en argumentos tan rotundamente discutibles como: “He ido a un cursillo de cuatro días sobre esto y sé mucho. Desprecio a la gente que no opina lo mismo que yo, aunque no sepa ni muy bien que piensan y les corte las frases a medias”. Mi conclusión es que mucha gente necesita un animal de compañía, pero al final el que lo va tener soy yo (otro día explico). Uy, y el consejo: No entréis como elefantes en lo que os parezcan cacharrerías argumentales ajenas, los cacharros se rompen, pero de vez en cuando pinchan. Y algunos hasta sirven para algo o son bonitos.