jueves, septiembre 28, 2006

La Isla de los Cabezas Cortadas

Aquí iba un texto larguísimo sobre política.
Hablaba sobre la asquerosa censura y autocensura de obras de arte por parte de capullos que esgrimen religiones (cualquier religión) como pretexto para hacer lo que les da la gana.
Era un texto denso, complicado y exasperante que, al releerlo unos meses después, se me ha antojado tan insoportablemente cargante que he decidido cambiarlo por un breve párrafo y una frase explicativa:

"La auténtica religión -la que sea- es una basura si te hace odiar a media humanidad"

sábado, septiembre 23, 2006

Sobre política.

Para aumentar radicalmente el número de visitas en este blog he decidido hablar sobre política ;)

Resulta que mi nombre es catalán, la mitad de mis apellidos es profundamente catalana y la otra mitad es profundamente alavesa (es decir, euskérica). Supongo que eso me convierte en un candidato libre de sospechas de facha-españolista-facha-sin-escrúpulos- anticatalanista-opresor-facha. Añadiré que mis padres fueron habituales de manis antifranquistas y que desprecio profundamente a Jose María Aznar, sucesores y titelles pertinentes. Y me parece muy mal como han tratado a Rubianes. Incluso me parece que el gobierno español actual ha recortado la faceta económica del Estatut de una forma que raya, e incluso alcanza, lo inadmisible. En fin, creo estar libre de sospechas.
También resulta que en mi casa y con mis amigos siempre he alternado un idioma-catalán o castellano- según me preguntasen o según me apeteciese. Incluso he llegado a mezclar ambos en ocasiones, por diversión o por el simple hecho de buscar la palabra adecuada y encontrarla en una de las dos orillas de lo que yo entiendo es la misma cosa, es decir, comunicación. Y por último, también resulta que me siento primero de Barcelona, después Europeo y desde hace tiempo que los términos Catalunya y España me producen el mismo repelús que podría equipar al que siente una ardilla cuando se avecina un terremoto. De hecho cada vez que oigo que Carod Rovira va a romper España me alegro y pienso que, ya puestos, una vez acabe con España que rompa Cataluña y que así ambas “naciones-estados-o-lo-que-sean” nos dejen en paz con tanto debate superfluo, estúpido y melifluo. Juer, que hay gente en mi barrio que no tiene un techo donde dormir y nosotros hablando de payasadas.

Dicho esto: ¿Por qué cojones se ha de reunir un montón de gente a abuchear a una persona sólo por dar un discurso en castellano? ¿Por qué cojones un candidato a la alcaldía se niega a acudir a un acto por el mero hecho de que se pronuncie un discurso en castellano? No, no me valen excusas de marginación del catalán, hace un par de años se abucheó a Valentí Fuster por pronunciar un discurso bilingüe. ¿Pero qué demonios os pasa? Dita sea, ¿censurar un discurso simplemente por estar en un idioma que no te gusta, que a la par es el propio de aproximadamente la mitad de la población barcelonesa no es de fachas? ¿Qué pensaríais si el discurso abucheado fuese en catalán? Tal vez que censurar un idioma- el que sea y como sea- es de intolerantes, ¿no? Sí, evidentemente que lo que hacía franco con la lengua catalana estaba peor, porque además de la violencia verbal utilizaba la violencia física. Pero porque unos lo hiciesen muy mal, ¿nos debemos sentir orgullosos de hacerlo simplemente "mal"? ¿O también me vais a llamar facha por decir esto? Realmente, no puedo entender que haya gente que actúe así y a su vez afirme ser tolerante y de izquierdas.

Y del “partido antinacionalista” ese ya ni hablo, que vitorear un discurso por el mero hecho de ser en castellano también me parece una suprema gilipollez, por parte de esa cosa que nació como una idea más o menos bienintencionada y acabó tan escorada a la derecha que ya da casi tortícolis buscarla en el mapa político.

En fin, que supongo que tenemos los políticos que nos merecemos, porque como sociedad nos estamos comportando como unos idiotas. De seguir a este paso habrá que romper también Barcelona. Y eso sí que me sabría mal, porque es mi ciudad y le tengo aprecio.

Por cierto, a los del PP ya ni mentarlos, que de tan imbéciles no necesitan ni que me piense su propio párrafo. Basta con pinchar este link.
  • El Glorioso ExPresidente De España, visto por los suyos

  • Ah, y si a los nacionalistas catalanes les dedico más tiempo no es porque piense que son peores que los nacionalistas españoles, es simplemente porque tengo bastantes amigos sensatos que les apoyan con los ojos cerrados. Y no, no lo entiendo. :( Autocrítica, senyors... autocrítica...

    jueves, septiembre 21, 2006

    Sobre Nueva York (entre otras cosas)

    Hace exactamente un mes que volví de mi viaje a Nueva York.
    Supongo que podría haber actualizado antes, pero durante este tiempo me ha sido imposible concentrarme en nada. Dado que en todo caso de negligencia creativa es importante encontrar un culpable, yo acusaré a mi desquiciante trabajo de “traductor de cosas técnico-médicas en ocasiones interesantes en ocasiones más espesas que la niebla de un lugar ignoto como podría ser Lleida o Mordor”. En todo caso a partir de Octubre me dedicaré a otra cosa, que podríamos llamar “aprendiz de gremio elitista”, que en principio se perfila como algo menos enervante, menos desgastante y -evidentemente- menos renumerado. Así que, amiguitos, si consigo invertir el proceso de rebozado de mi cerebro, en breve volveré a mi frenético ritmo de actualizaciones… mmmm… ¿semanales?

    Pero volvamos al tema del día. Nueva York. Resumámoslo.
    Impresionante.
    Ahora podría llenar unas veintitrés páginas de anécdotas y datos irrelevantes cuyo único efecto sería el de dar envidia al lector, siempre que el lector esté a favor del turismo de contrastes. Lo diré en pocas palabras. No visité la estatua de la libertad. No subí al Empire State. No entré en el Madison Square Garden. Básicamente me pasaba media mañana viendo algún museo y por la tarde me metía en algún lugar pintoresco de esos que no salen en las guías pero que resultan sumamente interesantes. Lo explicaría pero, como siempre hay que dejar una puerta trasera abierta y nunca se sabe si mi aprendizaje como miembro de gremio elitista me va a llevar a buen puerto, también he decidido autoformarme como genio del mal, que parece que es una profesión que está de moda. Así que no os explicaré nada de eso, sufrid malditos. Por cierto, mi modelo de genio del mal es el tipo que confeccionó la lista de prohibiciones de mi compañía aérea tras el incidente que no llegó a ser incidente de los aviones que iban a explotar pero no explotaron porque la pasta de dientes que llevaba la gente en ellos resultó ser simple pasta de dientes. Impagable mi cara cuando, al preguntarle a una amable empleada si al menos podía llevarme algo para leer durante el vuelo, ésta me contestó: “Los libros pueden ser censurados”. Dita sea, deberían haberlos permitido; ya sé que igual me hubiera arrepentido, pero el simple hecho de ver a alguien intentando utilizar un libro como arma de destrucción masiva tal vez hubiera merecido la pena. En fin, no me centraré en las tardes ni en las mañanas, me centraré en lo que hice en Nueva York casi cada mediodía.
    Central Park. Hay gente que al volver de Nueva York habla de los rascacielos, o de la Estatua de la Libertad (según los pocos neoyorkinos que han ido alguna vez, la visita es un rollo insoportable) o de lo guay que es el MOMA (ese museo con 4 plantas de 20 obras por turista y una planta de 20 turistas por obra), pero yo definitivamente me quedo con Central Park. Ese espacio simboliza casi todo lo bueno de la ciudad. En medio de tanto rascacielos a algún pirado se le ocurrido meter un parque del tamaño de un barrio de Barcelona. Y lo sorprendente es que funcionó. Supongo que fue duro, que hubo muchos problemas al principio. Pero se construyó un parque enorme en medio de una ciudad y eso no es algo que se vea todos los días. Evidentemente no podía salir del todo bien, en poco tiempo toda la zona sufrió un proceso de degradación que parecía irreversible. Me consta que durante una época entrar en Central Park a cualquier hora era lo más parecido a intentarse tragar un erizo utilizando salfumán como aperitivo. Pero, tenido todo esto en cuenta, al cabo de unos años otro grupo de pirados decidió limpiar el parque y, otra vez sorprendentemente, funcionó. Es algo que no dejé de percibir en muchas partes de Nueva York, ese esfuerzo que hacían sus habitantes por cambiar algunas cosas a mejor, a veces enfrentándose a una realidad aparentemente imposible. La gente suele ver el símbolo de esto en los rascacielos que desafían la gravedad, pero a mi me impactó más Central Park. Aunque también hay más casos válidos, como la rehabilitación de barrios enteros de la noche a la mañana, como la aparición en una abrir y cerrar de ojos una tienda de alta costura y un bar de moda lado de una carnicería, como el hecho de que las propias calles conserven su vida y su luz sin dejarse aplastar por la paradójica sombra los enormes edificios que las forman. Nueva York está llena de esos ejemplos, pero ese parque es el más evidente. Tal vez sea grave tener que cruzar un océano y subirse en una máquina vacía de pasta de dientes potencialmente explosiva para encontrar un poco de optimismo, pero realmente cada minuto disfrutado en Central Park mereció la pena. No sólo por la proeza que consiste la existencia de un lugar así, también por la paz que se respiraba, por la tranquilidad en medio del bullicio, por esa absurda familiaridad que, en medio de una de las ciudades más grandes del mundo, te permite hablar con alguien completamente extraño durante largos ratos, simplemente porque puedes, porque no hay nada malo en ello. Manhattan, ante todo, me pareció un lugar donde la gente no vive con miedo a su entorno, donde se puede respirar tranquilamente cuando se quiere y a toda velocidad cuando apetece o se necesita. Supongo que antes de agarrarnos a la montaña de clichés que tenemos sobre los americanos deberíamos aprender esto de su ciudad más emblemática, dejar de mirar por un momento al frente y mirar a nuestro alrededor, y darnos cuenta de que nada es imposible si nos da la gana hacelo. Que seguro que en un sótano por Montana hay un montón de tipos paranoicos con la seguridad y que apuntan con un rifle al primero que pasa, pero realmente mi impresión de Nueva York fue la de un lugar más abierto, más civilizado y mas optimista que la mayoría de las capitales europeas, esas que tanto molan y en la que la gente es tan abierta. Uy, sí, y hay muchos más inmigrantes que aquí, que somos tan tolerantes ;)
    En fin, que un disfrute. Se me ha hecho tarde y mañana igual retoco el texto hasta vuelvo a actualizar para cumplir las promesas de ayer que hoy sólo he cumplido a medias. ¡Buenas noches!

    miércoles, septiembre 20, 2006

    Mañana

    Mañana actualizo.
    Hablaré de Nueva York, de Marlango, de mi eterna búsqueda del grupo de música adecuado y sobre esa chica que estuvo 10 años encerrada en un sótano. Y también sobre educación, sobre ipods y sobre castillos de mandarinas.
    Es posible que os cuente una historia sobre burbujas que salían de un libro polvoriento, por contradictorio que pueda sonar.

    En fin, todo no, pero prometo que algo sí que pondré, que llevo demasiado sin actualizar.